nosotros
Soy Giorgia Crescenzi
y no recuerdo un momento de mi vida sin un animal a mi lado.
Perros, gatos, roedores y caballos siempre han formado parte de mi mundo, y no imaginaba una carrera que no incluyera el contacto con ellos y la naturaleza.
En 2012 inicié mi licenciatura en Protección y Bienestar Animal como técnica veterinaria, pero pronto comprendí que el ámbito clínico no era mi camino. Necesitaba conectar y compartir emociones con los animales, así que tras graduarme me enfoqué en el desarrollo del carácter canino.
En 2016, después de una larga formación, me gradué como asesora canina, lo que dio inicio a múltiples experiencias, voluntariados y proyectos que me enriquecieron profundamente, tanto personal como profesionalmente: los perros han sido mis verdaderos maestros.
En el último año y medio sentí la necesidad de ampliar horizontes y profundizar en el mundo felino, especialmente en la etología del gato doméstico, por lo que ahora también brindo apoyo profesional a familias con gatos.
Mi camino evoluciona constantemente, pero algo permanece igual: el deseo de ayudar a los seres no humanos con conocimiento, empatía y respeto.
Soy Marco Moretti.
Los perros siempre han sido parte de mi vida.
Lo importante no es el resultado, sino cómo llegamos a él, con respeto y empatía.
Soy quien soy, profesional y personalmente, gracias a Bill, Athos, Actarus, Pelut, Kundal, Tesla, Luis, Adrian y Chico.
Bill, mi primer perro, un bóxer noble y paciente, marcó mi vida. Aún desearía poder volver atrás para darle la vida familiar que merecía.
Mi camino no ha sido lineal: de una licenciatura en Derecho a un máster en Etología, pero hoy vivo mi profesión con pasión, ayudando a familias y profesionales a comprender la convivencia multiespecie. Mi objetivo es que los perros puedan ser quienes realmente son, respetando sus necesidades sin imponer nuestras expectativas.
He cometido errores y de ellos he aprendido.
En mis formaciones y acompañamientos, busco transmitir precisamente eso: respeto, comunicación, empatía y una verdadera relación entre especies.
Soy Giuseppe Fatone
nací en Puglia, al sur de Italia, donde crecí rodeado de perros ferales.
En mi pueblo, humanos y perros convivían en mutualismo, y observarlos marcó mi vida.
En mi pueblo era habitual convivir con grupos de perros libres que mantenían un equilibrio natural con las personas. Observarlos fue siempre un privilegio, y gracias a ellos supe desde muy joven que quería dedicar mi vida a los perros.
En 2011, aún sin terminar la escuela, me inscribí en un curso de educación canina. Fue como abrir la puerta a un mundo inmenso que desde entonces se convirtió en el mío. Me formé, hice voluntariados y colaboré con muchas protectoras… lugares que me robaron el alma.
En 2015 tuve la gran —y difícil— oportunidad de gestionar una perrera “lager” en el sur de Italia, una experiencia que me transformó. Después trabajé en otras protectoras, impartí formaciones por todo el país y recorrí este camino junto a mis compañeros inseparables: Frida, Wallace, Alberto, Regina y muchos más.
Hoy sigo acompañando a familias y perros de protectoras como instructor y asesor canino, con la misma pasión y respeto que aprendí de aquellos perros libres de mi infancia.
